Síndrome de Noé es el término coloquial usado para describir lo que, en psiquiatría, se denomina Trastorno de Acumulación de Animales. Las personas que lo padecen acumulan un gran número de animales en casa (perros y gatos, principalmente) sin poder proporcionarles los cuidados básicos. Se trata de una forma de crueldad animal encubierta por un aparente buen propósito de rescatar animales perdidos o abandonados. En realidad, el Síndrome de Noé es una enfermedad y constituye un grave problema de salud pública poco conocido y, frecuentemente, mal explicado.

Definición de Síndrome de Noé, Animal Hoarding o Trastorno de Acumulación de Animales

Síndrome de Noé es una denominación no oficial utilizada para referirse a aquellas personas que padecen un trastorno psiquiátrico caracterizado por la acumulación patológica de animales (preferentemente perros y gatos) en su hogar. Las personas afectadas suelen recoger a los animales de la calle. Con el pretexto de darles cobijo y salvarlos de una suerte incierta, los llevan a su casa y acumulan gran número de ellos sin disponer de los medios para cuidarlos adecuadamente.

Los enfermos que padecen un Trastorno de Acumulación de Animales (Animal Hoarding en su denominación en inglés) se muestran incapaces de reconocer los perjuicios que la situación supone para su salud, para la de la comunidad en la que residen y para la de los animales que acumulan.

Un trastorno psiquiátrico parecido al Síndrome de Diógenes

En medicina psiquiátrica, el Síndrome de Noé está considerado un Trastorno por Acumulación. Dentro de este gran grupo, existen dos subtipos:

  1. Trastorno de acumulación de Animales – Popularmente conocido como Síndrome de Noé
  2. Trastorno de acumulación de Objetos – Popularmente conocido como Síndrome de Diógenes

En muchos casos, ambos trastornos se dan al mismo tiempo.

Sin embargo, el Trastorno de Acumulación de Animales ha sido mucho menos estudiado que el de Acumulación de Objetos. Hoy en día, es un fenómeno todavía poco conocido, mal explicado y escasamente atendido por las autoridades.

En casi un 50% de los casos analizados, las persona que acumulan animales también padecen Síndrome de Diógenes (trastorno por acumulación de objetos).

El Síndrome de Noé empezó a estudiarse en 1997, en Estados Unidos, por el Hoarding of Animals Research Consortium (HARC).

En España, el equipo de investigadores de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud es pionero en la investigación sobre este trastorno. Desde 2011, estudian el fenómeno con el objetivo de conocer en profundidad las características de esta problemática en nuestro entorno. La finalidad es  llegar a diseñar protocolos de actuación multidisciplinares que permitan dar soluciones adecuadas tanto a las personas que padecen la enfermedad como a los animales y a la comunidad afectada.

En 2012, la Doctora Paula Calvo y el resto del equipo de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud publicaron el primer estudio sobre el Síndrome de Noé en España (y primero también en Europa). El estudio analizaba la situación de 24 casos, con un total de 1.218 perros y gatos involucrados. Sobre las conclusiones obtenidas, Calvo explica que la acumulación de animales debería ser considerada y reconocida como una forma clara de abuso animal y tenencia irresponsable:

Los animales requisados en casos de Síndrome de Noé muchas veces tienen que ser eutanasiados debido a su pésimo estado de salud. El resto, habitualmente requiere atención veterinaria y, además, muestra graves problemas de comportamiento. Eso quiere decir que no son perros o gatos fácilmente adoptables. Y, por lo tanto, el trastorno de acumulación de animales se convierte en un problema con graves consecuencias tanto emocionales como económicas para las personas e instituciones de protección animal que trabajan con los animales rescatados.

El Síndrome de Noé como peligro para la salud pública

La acumulación de animales supone una seria preocupación a nivel de salud, tanto para los ocupantes del hogar donde se acumulan como para todo el vecindario. Hablamos de riesgos de incendio a causa del exceso de objetos que muchas veces también se amontonan junto a los animales, el daño de la red eléctrica, el bloqueo de la salida de agua (inundaciones), la infestación por insectos o plagas de roedores, el peligro de zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a personas), etc.

Además, las grandes acumulaciones de heces y orina pueden dañar las viviendas sin posibilidad de reparación y pueden suponer una liberación de bioaerosoles tóxicos, crear problemas de malos olores a los vecinos, enfermedades respiratorias, etc.

¿Cómo reconocer un caso de Síndrome de Noé?

Es importante aprender a reconocer este trastorno psiquiátrico ya que, la mayoría de las veces, son los propios vecinos los que alertan del problema a las autoridades y hacen posible que los animales sean rescatados y la persona acumuladora pase a recibir ayuda o tratamiento.

La acumulación patológica de animales puede definirse según los siguientes criterios:

  • Tener un número atípico y excesivo de animales de compañía.
  • Negligencia en la tenencia de estos animales: no se les puede ofrecer los cuidados básicos de nutrición, sanitarios, de cobijo, etc. En muchos casos, ni siquiera se les deja alimento o agua a disposición. Como consecuencia, muchos enferman o mueren por desnutrición, propagación de enfermedades infecciosas y falta de curas de heridas o problemas médicos.
  • Negación de la persona acumuladora de su incapacidad para cuidar adecuadamente de los animales.
  • Negación del impacto de su negligencia sobre la salud y el bienestar de los animales, la casa y los ocupantes del hogar.
  • Persistencia en la acumulación de animales y recogida de cada vez más de ellos, aún cuando la situación es insostenible.

¿Cómo son las personas que acumulan animales?

El estereotipo de un acumulador patológico de animales suele ser el de una mujer soltera, de edad avanzada, que vive sola y se encuentra en situación socioeconómica desfavorecida.

Pero, aunque los datos apoyan este perfil general, se han encontrado casos de Síndrome de Noé en todas las capas sociales, independientemente del género y de la edad. Como explica la Dra. Paula Calvo:

La acumulación patológica no entiende de edad, ni de género ni de fronteras socioeconómicas. Este trastorno se ha observado tanto en hombres como en mujeres, jóvenes, ancianos, casados, solteros o viudos y en personas con un perfil profesional alto. Ha habido, incluso, acumuladores entre personas dedicadas profesionalmente a la medicina humana o a la veterinaria.

En todos los casos, el acumulador no reconoce que padece un trastorno y suele negar que la situación se le ha ido de las manos. No es capaz de percibir que los animales que ha rescatado viven en condiciones deplorables, incluso muchas veces matándose y devorándose unos a otros.

En algunos casos, los medios de comunicación presentan a las personas que padecen Síndrome de Noé como una especie de héroes rescatadores de animales. Esta imagen distorsionada es muy peligrosa ya que nunca debería confundirse la acumulación patológica con los proyectos legítimos de protección animal que llevan a cabo refugios y protectoras.

¿Por qué lo hacen?

La acumulación patológica de animales es un comportamiento complejo y que puede tener su origen en múltiples factores. Suelen ser consecuencia de una serie de experiencias traumáticas (habitualmente durante la etapa infantil) que dan lugar a estilos disfuncionales de afiliación social y llevan a desarrollar comportamientos adictivos y compulsivos.

A veces, el detonante puede ser una crisis como perder el empleo, algún ser querido, etc. que impulsa a los enfermos a buscar apoyo en los animales, pero sin control.

Las personas que padecen Síndrome de Noé acumulan animales de forma compulsiva para llenar vacíos de necesidades afectivas humanas, mientras que las necesidades reales de los animales son ignoradas.

En ocasiones, los afectados por este trastorno enmascaran su enfermedad explicándola como actividades de rescate de animales o incluso llegan a decir que funcionan como refugio o protectora. Son perfiles muy manipuladores y saben cómo hacer creer a los demás que lo que hacen es loable y perfectamente justificable.

El Síndrome de Noé y las autoridades

Reconocer la presencia del Trastorno de Acumulación de Animales en nuestra sociedad es el primer paso para poder identificar y detectar precozmente los casos y resolverlos de la manera más eficaz posible.

Actualmente, cuando las autoridades detectan un caso, el proceso puede llegar a ser muy lento. Pueden pasar años antes de que los animales sean requisados. Además, cuando se requisan, no se da ningún tipo de atención a la persona que sufre el trastorno. Ello es muy peligroso ya que, tal como explican desde la Cátedra Fundación Affinity, “el porcentaje de reincidencia sin el tratamiento psiquiátrico adecuado es cercano al 100%”.

Por todo ello, se hace urgente la creación de nuevos protocolos de actuación que pauten las acciones a seguir y sirvan como prevención para el surgimiento de nuevos casos de Síndrome de Noé o la reincidencia de las personas afectadas.

 

Bibliografía consultada

 

12 Comments

    • Alba Benítez Reply

      Gracias Pablo 😉
      Me alegro de que te gusten los posts de la web.

      Un abrazo grande.

  1. Gracias por ponernos al corriente de las tremendas consecuencias que puede tener los animales,además de contar con nosotros para explicarnos estas cosas

    • Alba Benítez Reply

      Gracias Cristobal. Me alegro de que te haya gustado el post.

      Gracias por seguir el blog y compartir la información que publicamos. Un saludo.

  2. Barbara Daiana Devito Reply

    Hay saber diferenciar bien hay mujeres solas que tienenmuchos animales y piden ayuda económica o en alimentos para perros ( mantas u otras cosas para los perros) y no es que les agrade tener 20 perros. Si se ve la cantidad casos de abandono, que muchas veces lo mínimo que tiene el animal es sarna, o dueños que atan a sus perros con candado y perros agusanados con miembros por perder o perdidos y se ve que , por ejemplo , hay 1000 compartidos en Facebook y nadie mueve un pelo las personas que los rescatan no dan a vasto y si son más sensibles ( y ya se sabe que las mujeres lo son). Las escasea adopciones de esos animales hacen que esa mujer o hombre tenga muchos animales y pida ayuda. Por eso no siempre son personas acumuladoras sin control, muchas veces son personas q piden ayuda y pueden ser más protectoras de animales a el propio Greenpeace ( u otra ong conocida )

  3. Hector Elgueta Reply

    Muy buen articulo y bastante interesante, ¿podrías facilitar la bibliografia que se utilizó para escribirlo?
    Saludos

    • Alba Benítez Reply

      Hola Hector,

      Me alegro de que te haya gustado el artículo. Ahora mismo voy a incluir las referencias bibliográficas al final del mismo, para que puedas consultarlas.

      Un saludo,

  4. hugo.vth.vt Reply

    Interesantísimo, muy útil para nosotros los veterinarios al momento que nuestros clientes solicitan asesoría sobre la salud de sus mascotas, para preservar la salud nuestra y la de nuestros animales, felicitaciones.

    • Alba Benítez Reply

      Muchas gracias, Hugo. Me alegra saber que el post te ha resultado útil.

      Un saludo!

  5. Buenas
    Me gustó y lo encontré muy interesante, pero pienso que le falta la parte primordial que diferencia a una persona que rescata animales por pena aún y no tener medios para hacerlo y a la que lo hace por enfermedad psíquica.
    Una persona con síndrome de Noé difícilmente deja o da a los animales rescatados en adopción.
    Prefiere que mueran en su casa aún y no tener recursos a proporcionarles un buen futuro en casas adoptivas.
    Normalmente nadie es buen adoptante para una persona con síndrome de Noé.
    Les cuesta mucho ayuda a la hora de encargarse de los animales, aunque normalmente aceptan a la primera la ayuda económica.

    • Les cuesta aceptar ayuda a la hora de encargarse del animal… (perdón)

  6. Lamentablemente mi papá da con ese perfil. Tanto los animales como nosotros nos estamos enfermando gracias al hacinamiento y no entiende que hace más mal que bien.
    Está bien ayudar animalitos y buscarles un hogar, pero quedártelo con el pretexto de que nadie lo va a cuidar mejor que uno, a la larga ya resulta patológico. Es mejor tener un perro bien cuidado que 10 perros mal cuidados.

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