Siempre pensé que Colega era el mejor nombre posible para un perro. No hace falta decir porqué. Y más aún cuando el perro que lo llevaba estaba destinado a convertirse en un símbolo: un icono de integración de los perros en nuestra sociedad y una bandera de la amistad perruno-humana. Este lunes Colega, de SrPerro, se marchó, pero su legado queda y perdura. Y el buen rollo que transmitía, también.

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