Ayer me pasaron este vídeo, en el que alguien demasiado inocente se juega el brazo en un intento de hacerse el gracioso frente a un Rotwailler.

No sé si el chico de la imagen todavía conserva su mano, pero lo que está claro es que podría haberse llevado un buen bocado con consecuencias graves tanto para él como para su perro (muchas situaciones tan tontas como ésta acaban con la eutanasia del animal por haber mordido a su dueño).

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