Mucha gente dice: “Mi perro se porta peor cuando va atado que suelto”. Cuentan que su perro se vuelve más agresivo (más reactivo) hacia otros perros o personas cuando va con correa que sin ella.

Puede parecer una contradicción pero, en realidad, no lo es. Este comportamiento tiene una explicación sencilla, lógica y fácil de comprender. Y, como casi siempre, tiene solución 🙂

Perros que muestran agresividad al sentirse acorralados

Algunos perros se sienten incómodos ante la presencia o el contacto con otros perros o con ciertas personas. La mayoría de las veces, las razones de esa incomodidad están relacionadas con la inseguridad o el miedo:

  • Porque hayan tenido malas experiencias previas
  • Porque no estén bien socializados y sientan miedo de otros perros o personas
  • Porque tengan algún tipo de dolor (articular, por ejemplo) y quieran evitar el contacto por miedo a que les hagan daño
  • Etc.

Pero también hay perros que reaccionan al acercamiento de otros perros o personas porque…

  • Porque, simplemente, no les apetece socializarse en ese momento
  • Porque interpretan a los otros perros o personas desconocidas como una amenaza ante el vínculo que tienen con su propietario (son perros que protegen al propietario y adoptan actitudes agresivas ante el acercamiento de otros sujetos)
  • Etc.

Las razones son muy variadas, pero lo importante es comprender que, atado a una correa, un perro inseguro en cualquiera de las anteriores situaciones puede sentirse acorralado.

Cuando un perro va atado, su movilidad se encuentra reducida de manera que, ante una situación que le incomoda, no podrá escapar.

La sensación de sentirse acorralado es lo que, frecuentemente, activa la agresividad del perro. El animal intenta ahuyentar el estímulo (perro, persona, etc.) que le provoca miedo o incomodidad mostrándose agresivo.

¿Qué hay que hacer?

No siempre un perro puede ir suelto. En muchas situaciones, la ley -o nuestro propio sentido de responsabilidad- nos obliga a llevarlo con correa.

Por lo tanto, la solución fácil, que sería dejar al perro libre para que pueda tomar distancia de aquello que teme o le incomoda, no siempre es viable.

Cuando tengamos que llevar al perro atado deberemos:

  1. Prestar atención, en todo momento, a nuestro perro y su entorno.
  2. Anticipar situaciones que puedan incomodarle y evitarlas (cambiando de acera, dando un rodeo…).
  3. Relajarnos y no tensionar aún más la situación con nuestra actitud
  4. No exponer de manera obligada a nuestro perro a aquello que le da miedo o le incomoda: no lo lleves atado al parque si tiene miedo de otros perros, por ejemplo, porque seguramente no podrás evitar que más de uno se le acerque.

Si el perro ya ha activado su respuesta agresiva:

  1. Hay que sacarlo de la situación cuanto antes alejándolo del estimulo que le da miedo.
  2. Nunca debes castigarlo porque el castigo aumenta el estrés y el estrés aumenta la respuesta agresiva.
  3. La única solución definitiva es trabajar el problema, en entornos controlados, y de la mano de un educador canino profesional.

Conclusión

Un perro tiene que poder confiar en la persona que lo lleva atado a una correa. Es necesario que sepa que su guía (o sea, tú) no va a “meterlo en problemas”.

Recuerda esto siempre que pasees con tu perro.

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