El otro día, al salir del colegio de mi hija, me preguntaron si era “domadora de perros” 😛 Eso me hizo reflexionar sobre la necesidad de aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de adiestramiento canino, de educación canina y de etología canina. Es importante tener clara la diferencia, sobre todo si buscas ayuda profesional para saber cómo enseñar a tu perro.

A día de hoy, la mayoría de gente que necesita ayuda profesional para educar a su perro busca en Internet por términos como adiestramiento canino o adiestrador de perros. Algunos otros prefieren buscar sobre educación canina y sólo unos pocos conocen qué es la etología canina y de qué manera un etólogo les puede ayudar con los problemas de comportamiento de su perro.

En realidad, existe diferencia entre las tres prácticas profesionales: la educación canina no es lo mismo que el adiestramiento, aunque puedan parecerse. Por su parte, la etología canina es la base para todo correcto adiestramiento o entrenamiento animal.

Vamos a ver qué es cada cosa para que a nadie le queden dudas.

¿Qué es la educación canina y en qué se diferencia del adiestramiento canino?

Hablamos de educación canina para referirnos a la utilización de métodos, técnicas y sistemas de aprendizaje que tienen como objetivo enseñar a un perro a:

  • Convivir de forma ordenada y correcta con el grupo social  al que pertenece (formado por otros perros, personas y/u otros animales)
  • Relacionarse adecuadamente con todos los estímulos del entorno (personas, animales, objetos, olores, sonidos, etc.).

La educación está dirigida a lograr que un perro obedezca las órdenes básicas de su guía o propietario, pero implica mucho más que la mera obediencia. También tiene que ver con saber cómo enseñar a un perro a gestionar sus emociones ante situaciones diversas.

En resumen, sirve para conseguir el equilibrio perfecto entre las necesidades del perro y las del propietario y para asegurar el bienestar de uno y otro.

Para lograr una buena educación canina el propietario o guía tiene que esforzarse por aprender a comunicarse correctamente con su perro y, sobre todo, por entender cuáles son las necesidades de su animal en cada momento.

Cuando hablamos de educación canina es tan importante el perro como el propietario. Sin respeto y comprensión mutua, no hay educación posible.

Conocer las bases del lenguaje canino es fundamental para lograr una relación de cooperación con nuestro perro. Un perro que no quiere colaborar con su guía o propietario suele ser un perro que no atiende a las órdenes, un perro de esos que llamamos “maleducado”.

Adiestramiento canino versus educación canina

La educación canina y el adiestramiento son conceptos similares, pero hay matices:

Hablamos de adiestramiento canino cuando nos referimos al entrenamiento necesario para enseñar a un perro ejercicios o habilidades concretas.

Muchos de estos ejercicios son aplicables en la vida cotidiana (pasear sin tirar de la correa, traer un juguete, atender a la llamada, etc.) y entonces es cuando el adiestramiento canino se solapa con la educación. Otros ejercicios se enmarcan en contextos de trabajo o deporte más complejos (detección de explosivos, búsqueda de personas, agility, etc.).

Adiestrar a un perro es entrenarlo para que sea capaz de realizar ejercicios o habilidades concretas.

Si hacemos caso al diccionario, adiestrar es hacer diestro, enseñar o instruir a alguien para que haga algo. En el caso del adiestramiento o entrenamiento canino, el guía o adiestrador propone un objetivo y se esfuerza para enseñar al perro a alcanzarlo.

¿Qué es la etología canina?

A diferencia de la educación canina y el adiestramiento, la etología canina no implica enseñar a un perro sino que se refiere al estudio de su comportamiento.

La etología canina es la ciencia que estudia el comportamiento de los perros desde una perspectiva biológica y psicológica. Por eso no se puede hablar de adiestramiento canino ni de educación sin hablar antes de etología.

Dentro de la etología, la etología clínica es la práctica veterinaria que diagnostica problemas de conducta y establece un tratamiento veterinario. Los etólogos clínicos son siempre veterinarios. Un educador canino o un adiestrador que no sea veterinario no puede diagnosticar ni tratar un problema orgánico que esté en el origen de un trastorno comportamental.  

La necesaria colaboración entre el adiestrador y el veterinario etólogo clínico

Muchos problemas de comportamiento en perros tienen su origen en una causa orgánica: un perro que siente dolor porque padece un problema articular, por ejemplo, puede reaccionar con agresividad porque se encuentra incómodo o no quiere que lo toquen.

Para descartar que una causa orgánica esté en el origen del problema de comportamiento de un perro, se requiere la intervención de un etólogo clínico. Por eso la colaboración entre el adiestrador o educador canino y el veterinario etólogo clínico es absolutamente necesaria.

Como veis, tanto la educación canina como el adiestramiento y la etología son conceptos relacionados. Espero que este artículo os haya ayudado a entender qué es cada cosa.

Ilustración de Oliver Montiel.

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