Lo admito, soy una más de esas personas que ha dicho alguna vez: “¡A mi perro sólo le falta hablar!”
Y ahí está el problema: creemos que no pueden, pero nuestros perros nos hablan. Sólo que lo hacen en su propio idioma.
No estaría mal conocerlo, ¿verdad?
Este blog pretende ser una herramienta útil para “aprender a hablar perro” (robándole la expresión a Stanley Coren), es decir, para entender mejor el lenguaje de nuestros perros y el origen de sus comportamientos. El objetivo: conseguir comunicarnos con ellos de una forma eficaz, respetuosa y positiva para que la convivencia entre su especie y la nuestra (muchas veces compartiendo el escaso espacio de un piso en la ciudad) no saque de quicio a ninguna de las dos partes.