Cuando las cobayas te ponen en un aprieto

Al leer el título de este artículo, más de uno se habrá preguntado qué pinta un post sobre cobayas en este blog sobre perros. Y no le quito razón 😉 Pero no os preocupéis porque cuando os explique el motivo lo entenderéis enseguida.

Este fin de semana estuve participando en un curso de entrenamiento de cobayas organizado por la empresa de educación canina Educanimals e impartido por el Dr. Roger Abrantes, biólogo y etólogo autor de más de una decena de libros sobre comportamiento animal.

Ratas que detectan minas antipersona

Sé que lo de entrenar cobayas puede sonar un tanto”friki”pero en esta vida todo tiene un sentido: el doctor Abrantes trabaja en un programa de detección de minas antipersona, con ratas, en diversos países del mundo afectados por este grave problema. Como experto en comportamiento animal, enseña a ratas a detectar minas mediante el olfato.

¡¿Sorprendente, verdad?!

Tanto que me gustaría que vierais este vídeo sobre cómo es un día en la vida de una de esas ratas, antes de continuar.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=3IxU-MZ12VE]

Cobayas en vez de ratas

Bueno, como podéis imaginar, durante el curso en el que participé no estuvimos trabajando con minas. Utilizamos tabaco en su lugar. Y, de hecho, tampoco trabajamos con ratas sino con cobayas (son animales con capacidades olfativas muy similares).

¡En tan sólo 4 días, conseguimos que una de las cobayas discriminara entre un tarro pequeñito con tabaco en su interior y otro que estaba vacío!

Fue emocionante pero no quisiera enrollarme más porque todavía no os he contado cuál es el sentido del título de este post. Voy:

Cuando entrenas/educas perros , puede llegar un día en que piensas que no lo haces del todo mal. Entonces te ponen delante una cobaya y ahí viene el gran baño de humildad…

La humildad es la antecámara de todas las perfecciones. Marcel Aymé
Guinea Pig Camp con Roger Abrantes

Todos los animales son capaces de aprender, pero no siempre son igual de fáciles de enseñar. Reconozco que las cobayas me pusieron, este fin de semana, en un buen aprieto. Se mueven demasiado rápido, se asustan demasiado fácilmente, y se toman demasiado tiempo para comerse el trozo de hierba que utilizábamos como reforzador…!

En conclusión, son mucho más difíciles de entrenar que un perro. Pero no por ser menos capaces sino porque exigen más precisión por parte del entrenador.

Así que habrá que seguir aprendiendo y mejorando. Con cobayas, con perros y con cualquier animal que suponga un nuevo reto. Tenemos toda una vida por delante.

Por eso esta vez voy a copiar a Roger Abrantes y me voy a permitir usar la misma frase que utiliza él para finalizar los posts de su blog. No se me ocurre otra mejor.

LIVE IS GREAT! 

¿O no? 😉

Con Roger Abrantes

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