Flores de Bach para perros

Ayer asistí a una charla del veterinario Enric Homedes, experto en la aplicación de Flores de Bach en animales y autor del libro Manual de Flores de Bach aplicadas a los animales.

Me pareció una ponencia interesantísima.

Homedes habló de los efectos que se ha demostrado que estas 38 esencias florales pueden tener sobre nuestros perros (y gatos, conejos, caballos, etc.) y explicó un montón de casos prácticos – reales, por supuesto- que corroboran la eficacia de este método.

Las Flores de Bach son una serie de esencias naturales utilizadas para tratar situaciones emocionales, como miedos, soledad, desesperación, estrés, depresión y obsesiones. Fueron descubiertas por Edward Bach entre los años 1926 y 1934 y su aplicación en personas está muy extendida. En animales, en cambio, resulta todavía una terapia novedosa.

La idea de las Flores de Bach surge de la teoría de que muchas enfermedades físicas tienen su origen en un conflicto emocional. Así, si se consiguen equilibrar las emociones, se favorece también la recuperación física.

En perros, pueden ser útiles para tratar cuestiones como el miedo por agresividad, la extremada territorialidad, la ansiedad por separación, o para restablecer la confianza de animales rescatados de protectoras con un grave historial de maltratos, por poner sólo algunos ejemplos.

Pero esta terapia no sólo sirve para “curar”. También es eficaz a la hora de prevenir. Por ejemplo: ante la llegada de un bebé a casa, podemos administrar flores de Bach a nuestro perro para anticipar cambios de comportamiento que puedan suponer un problema.

Lo mejor de todo es que estamos hablando de un método totalmente natural, que no tiene efectos secundarios adversos.

Sin embargo, hay que tener claro que, como dijo ayer Homedes en su conferencia, las Flores de Bach no son Flores de Lourdes. O sea, no son milagrosas. Eso quiere decir que, ante determinadas situaciones, habrá que combinarlas con terapias conductuales dirigidas por un etólogo o un educador canino.

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